Sinsonte de Walter Tevis
Sinsonte de Walter Tevis.
He leído muy pocos libros de ciencia ficción, pero no hace mucho leí las huellas del sol de Walter Tevis y me gustó tanto, que he decidido leerme la otra novela del autor, que he decidido leerme la otra novela del autor, que la madrileña editorial impedimenta ha publicado. No es muy lógico, yo lo sé, pero me compré sinsonte por la preciosa sobrecubierta, la más bonita que he visto, con una vista de Manhattan sobre la que hay vuelta del revés una selva, muy bonito de verdad, aunque no vengo a hablar de sinsonte por esto, sino porque me ha dado mucho que pensar.
Sinsonte es un examen conmovedor sobre las maravillas del pensamiento y el amor humano.
No lo digo yo, lo dice de Sinsonte, la prestigiosa publicación literaria Publishers Weekly. Sinsonte no es una novela actual, data de 1980, la traducción al español, de Jon Bilbao es de 2022. Pronto hará un siglo del nacimiento del autor, Walter Tevis nació en California en 1928 y fue un gran novelista y autor de relatos cortos que publicó más de dos docenas de estos relatos en varias revistas, como Esquire o Cosmopolitan. Publicó varias novelas antes de fallecer a los 58 años en Nueva York de cáncer de pulmón. Me ha gustado mucho. Sinsonte, aunque me gustó bastante más Las Huellas del Sol. Esta novela al principio me ha costado engancharme, me resultaba confusa, pero una vez que me enganché, me gustó y sus 341 páginas me han sabido a poco, me he quedado con ganas de leer más historias, encuentras una trama creíble en la que pese a la fantasía, encuentras situaciones y lugares reconocibles que apetece explorar desde la perspectiva futurista y fatalista que propone Walter Tevis en Sinsonte.
Sinsonte es una elegía al mundo pasado, a los olvidados, un viaje de autodescubrimiento.
La novela está ambientada en el futuro, alrededor del año 2450 en unos Estados Unidos desolados y habitados principalmente por robots, porque seres humanos prácticamente no quedan. Los pocos que quedan están concentrados en la que antaño fueran grandes ciudades, como Nueva York, donde se desarrolla el grueso de la trama. Resulta curioso que el autor, califica el Empire State Building de no llega a 400 metros de altura, como el edificio más alto del mundo, que lo era claro, en 1980, han pasado 45 años y el edificio más alto más que duplica esa cifra y en Dubái está Calatrava haciendo uno que casi triplica la altura del mayor edificio de hace 45 años. Dice el autor en el último capítulo, al respecto de este edificio, en el que se desarrolla precisamente el final precioso de Sinsonte, que: No es más que un hito, un testimonio mudo de la capacidad humana para construir cosas demasiado grandes. ¿Qué pensaría hoy Walter Tevis de las extraordinarias e inmensas construcciones humanas?
Me he desviado del tema, volvamos a la novela, tiene tres protagonistas; Bentley, Mary Lou y Spofforth.
Este último: Spofforth, es un robot máquina nueve, el último robot de su clase, construido en una fábrica de Cleveland en declive casi 200 años antes del tiempo en que se desarrolla la novela. Este robot que es prácticamente humano, de etnia negra y bellísimo, fue creado para dirigir corporaciones, es sumamente inteligente, está despierto 23 horas diarias y no puede morir ni suicidarse. Fue configurado para impedirle morir, porque todos los anteriores robots máquina nueve, en un momento dado se habían suicidado hartos de saberlo todo, tener que ocuparse de todo y no morirse nunca. Me ha dado mucho que pensar que Walter Tevis, retrata una sociedad humana muy en declive, que creó los robots para que se ocupasen de todo y poder ellos dedicarse mientras a no hacer nada, a la introspección vacía y el hedonismo. Crearon unas pastillas llamadas soportes, que contienen además propiedades anticonceptivas, para no tener que pensar, estar completamente relajado y vivir la intimidad. Porque en el mundo que nos propone el autor de Sinsonte, los pocos humanos que quedan en el planeta, son individualistas en extremo y no solo viven de uno en uno, es que solo alternan con otros si es estrictamente necesario y para tener sexo rápido sin amor.
Sinsonte es una novela de ciencia ficción, que nos enfrenta con un mundo en el que no queríamos vivir.
Los seres humanos son completamente analfabetos, no saben leer ni escribir, no tienen nociones de historia, ni de geografía, ni de nada, pero Paul Bentley, de Ohio, aprende él solo a leer y decide que lo lógico es enseñar al resto de humanos esa habilidad, que han perdido hace ya muchas generaciones. Para ello se desplaza a Nueva York con unos autobuses que funcionan telepáticamente y nunca se estropean, allí le propone al decano de la facultad, que es el robot Spofforth enseñar a leer, pero no se lo permite, porque leer es un delito, a cambio le ofrece transcribir películas mudas y Bentley acepta. Estando en Nueva York, conoce a Mary Lou, una humana atípica y especial, porque no toma drogas, ni soportes como el resto, así que puede pensar.
Juntos, Bentley y Mary Lou, como una suerte de Adán y Eva del futuro, crearán su paraíso particular, en medio de la desolación en que se ha convertido el mundo moderno.
Una novela extraña, que comienza muy rara pero que no solo me ha gustado y recomiendo, es que además me he quedado con ganas de leer más de esa historia.




¡Hola, Gloria! Qué alegría leerte de nuevo por aquí. Hacía tiempo que no me pasaba por el blog, pero no he podido evitar entrar en cuanto he visto que reseñabas Sinsonte.
Me ha encantado cómo has analizado esa atmósfera tan melancólica que logra Walter Tevis. Es verdad lo que comentas: esa sociedad que describes, donde la gente vive drogada, aislada y donde nadie sabe leer, da muchísimo miedo porque no se siente tan lejana. Me ha parecido muy tierna la forma en que narras el descubrimiento de Paul, ese momento en el que empieza a descifrar los signos y descubre la lectura; como bien dices, es su verdadera «droga» de libertad.
También me ha hecho reflexionar mucho lo que dices sobre Spofforth. Esa mezcla de inteligencia suprema y ese deseo tan humano (y triste) de querer morir porque ya no encuentra sentido a su existencia… ¡Uf! Me ha dejado pensando un buen rato.
Tienes razón en que, aunque sea una distopía, lo que más te llega es esa nostalgia y esa necesidad de recuperar las cosas pequeñas de la vida. Gracias por traernos estas joyas, Gloria, siempre consigues que me den ganas de salir corriendo a la librería.
¡Un abrazo enorme y nos leemos en la próxima!
¡Que buen libro! 👍… buscaba una historia de ciencia ficción y encontré mucho más.
Eso sí, para ello tuve que ingresar en la mente de Walter Tevis y en su inquietante visión del futuro. Una distopia donde la humanidad está en crisis. Los robots, que creamos para ayudar, nos reemplazaron en todas las actividades cotidianas, relegándonos a una vida de ocio y drogas. En este mundo los humanos viven sus últimos días, sin la posibilidad de desarrollar su potencial y regidos por leyes que limitan las relaciones sociales. Pero un hombre despertara de la “estupidez colectiva” buscando todo aquello que, en épocas pasadas, nos hacía sentir vivos.