La península de las casas vacías de David Uclés
La península de las casas vacías de David Uclés.
Me he pensado si escribir una reseña de la novela de David Uclés La península de las casas vacías, porque ya me dijeron de chiquitita, que si no tenía nada bueno que decir de algo o de alguien que mejor me quedase callada, pero como soy mayorcita ya, pues diré lo que me salga del papo y ya lo lamento si no resulta agradable.
La península de las casas vacías es la peor novela que me he leído de cuantas he leído. Muy mala. Terrible.
Me compré el tocho tras la lectura de numerosos artículos que hablaban muy bien de esta novela, calificándola de unos modos tan grandilocuentes que no podía sustraerme a leer por mí misma esta historia de la Guerra Civil desde la perspectiva del realismo mágico, al que el propio autor hace alusión varias veces en el libro, asegurando que lo que escribe él en La península de las casas vacías es realismo mágico. Yo he leído a los precursores del realismo mágico, García Márquez y Allende, lo que escriben ellos es realismo mágico, lo de Uclés en consecuencia ha de ser otra cosa. La literatura en tanto arte, está sujeta a la interpretación por de contado, puede gustar y a otros horrorizar, lo comprendo más o menos. La península de las casas vacías no me ha horrorizado, eso no es justo decirlo, pero no me ha gustado en absoluto, no comprendo todas esas loas que ha recibido. ¿Lo han leído quienes lo acaban? ¿Han leído cualquier otra novela? No sé, Presentes de Paco Cerdá mismo, que trata de una escena que Uclés recrea hacia el final de su obra, es que no hay color. Me fastidia criticarlo porque soy progresista y deploro el fascismo, como habrá quedado claro de otros posts de este blog, pero esto es una crítica literaria y no de autores. Es todo mal. Las conversaciones entre los personajes lo peor, por señalar algo concretamente. Palabras de escaso uso metidas ahí con calzador algo concretamente. Palabras de escaso uso metidas ahí con calzador, especialmente al inicio de la obra, luego parece que se le pasa eso. No es que haya una mezcla de realidad y asuntos mágicos, es que predomina lo mágico, lo mágico absurdo mezclado con episodios históricos indefinidos, capítulos que no se sabe a santo de qué vienen, los augurios que no se entienden en la mayoría de los casos, páginas a trozos o en blanco, como una suerte de experimento literario, que me imagino que es exactamente de lo que se trata, y que bueno, hay que experimentar, no digo que no, pero que no comprendo cómo ha trascendido esto al público general, trasladándose la idea de que es una gran novela, porque es en todo caso una obra de arte muy específica y dirigida a un público. Muy especializado.
Me he tenido que esforzar para leer cada una de las 695 páginas de La península de las casas vacías.
David Uclés es de izquierdas y me parece a mí, que soy de izquierdas, que los opinadores de izquierdas junto con diversos intelectuales y artistas de izquierdas, impelidos por el hecho de la idolología del autor y la temática de la obra, se lanzaron a alabar la novela y el resto hemos caído. Publicada por la Editorial Siruela, que me imagino que ha hecho con este su mayor éxito editorial, su primera edición es de marzo de 2024, yo me he leído la 19ª edición ya, de septiembre de 2025 y enhorabuena por el éxito de verdad, más de 350.000 ejemplares vendidos, ahora ¿leídos? ¿Es solo postureo leer a Uclés ahora? Ganó el Nadal este año, no lo leeré desde luego porque cada una de las 695 páginas de esta novela me han supuesto un ímprobo esfuerzo de voluntad. No acabo siquiera de comprender porque me la he leído entera, si no me gustó desde el principio, cuando comienza mareando con el apellido Ardolento de los protagonistas. ¿De qué va el libro? De la Guerra Civil de Iberia, porque así llama a España, centrándose puntualmente en Jándula, un pueblo de Jaén del que me ha parecido comprender que es su familia, pero que quizá eso no es realismo y es mágico, que una no lo sabe. Recorre los principales acontecimientos de esa guerra, pero sin ninguna gracia, metiendo la cuchara como narrador continuamente, habla con Franco, se autocritica, vaticinando que le van a llover críticas por la novela, cuando lo que es referido a la guerra es hasta suave y ecuánime. Solo aclarar que me crítica no es al contenido en absoluto, es la forma de escritura, totalmente desapasionada, sin gracia, sin corazón, sobre todo sin sentido ninguno. No sé qué sería lo que pretendía hacer David Uclés con La península de las casas vacías, bien le ha salido y me alegro por él como lo haría por cualquier escritor o escritora, pero yo no lo he sabido entender, ni apreciar.




Gloria, no podría estar más de acuerdo con lo que has expresado en este artículo. Yo tampoco comprendo a santo de qué la fama de este libro. Me gusta como reseñas.