Me ha sorprendido, fascinado y asqueado a partes iguales la sexta novela del siempre incisivo y en esta ocasión oscuro Janu Huerta, cuyas obras en conjunto están siempre teñidas de un pesimismo antropológico. Laxitud moral es sin duda su obra más tenebrosa, pero al mismo tiempo clarividente, pues indaga en la mente perturbadora de un hombre aparentemente normal y construye un poderoso relato, que principia en la tiniebla y concluye como una epopeya de la redención a través de la esperanza. El eje central que vertebra el texto, es la lucha del protagonista contra su pulsión sexual; es pederasta y este tema jamás causa indiferencia. Con lo cual, si la crítica y el lector discurren de la manera esperada, estaríamos ante el epítome de otras obras anatematizadas ayer, como es el caso de Lolita de Nabokov, que volverían a escandalizar si se publicasen de nuevo hoy. Leer más



