Reseña Novela Alas de hierro de Rebecca Yarros
Reseña Novela Alas de hierro de Rebecca Yarros
¿Alguien no conoce todavía la saga de fantasía del momento? Rebecca Yarros es la autora de la serie de novelas titulada Empíreo y aunque ya ha salido la tercera entrega este 2025, vengo a reseñar la segunda: Alas de hierro, porque estoy segura de que se va a leer durante muchos años de los dragones y del reino de Navarre.
Me ha encantado, me ha atrapado, no me extraña ni un poco el abrumador éxito de la Saga Alas creada por la norteamericana, que está atrayendo a miles de jóvenes lectoras a la literatura y no tan jóvenes, que yo como adulta, lo he disfrutado muchísimo y os la recomiendo vivamente.
¿Puedes leerte Alas de hierro, sin haber leído antes Alas de sangre? Puedes, pero muchas cosas no te van a quedar claras, así que te recomiendo que mejor comiences por la primera novela de la Saga Empíreo.
Una saga de fantasía como no has leído nunca antes.
¿De qué va Alas de hierro? Pues así en general, de un continente dividido en dos reinos, uno es Poromiel y el otro es Navarre. El ejército de Poromiel cuenta con grifos, unos seres mitológicos que son mitad leones, mitad águilas, cabalgados por pilotos con ciertos poderes mágicos que se canalizan a través de los grifos. Estos seres son actores secundarios, los protagonistas son los defensores del reino de Navarre, los jinetes que cabalgan dragones. Vale sí, ya lo sé, suena freaky total, lo entiendo bien porque es lo que pensaba yo misma antes de que una amiga me regalase el primer libro y me viese inmersa en una historia, de la que es difícil escapar sin quedarse con ganas de más.
Alas de hierro no solo tiene dragones y grifos, tiene amor, sexo, celos, relaciones muy actuales ambientadas en un indefinido pasado, violencia extrema, amistad incondicional, trabajo en equipo. No es una lectura tan fácil como lo fue la anterior, esta requiere de más implicación del lector para captar todos los matices de una historia, que en Alas de hierro se vuelve bastante más compleja.
Increíblemente enrevesada y adictiva, Alas de hierro es la segunda parte de la Saga Empíreo.
Empíreo, aprovecho para aclarar que es la asamblea de los dragones. Empíreo en mitología es la parte más elevada del cielo, la habitada por los dioses como Malek, los dragones son casi dioses también que toman sus propias decisiones.
De nuevo, la acción principal de este pedazo de libro de casi 900 páginas, publicado por Planeta a 23.90 euros, cuya primera edición data de febrero de 2024 y que al menos lleva 7 ediciones ya, porque es la que yo me he leído, se centra en el Colegio de Guerra Basgiath, donde los cadetes de Navarre, se forman para defender el reino convirtiéndose en jinetes de dragón.
La anterior novela terminó cuando Violet Sorrengail, indiscutible protagonista de ambas novelas, lucha en Resson contra los venin y los guivernos creados por estos seres oscuros junto a su pelotón, en los juegos de guerra y contra todo pronóstico venció, aunque pierde a Liam y Soleil, de lo que acusa a Dain su mejor amigo de la infancia, cuyo sello es leer recuerdos y que la traiciona al decirle a su padre, uno de los líderes de Basgiath, cosas que ha visto de los recuerdos de Violet. En Alas de hierro comienza el verdadero entrenamiento una vez superado el parapeto, el guantelete, la trilla y el primero de tres años en el colegio de guerra. Violet Sorrengail, vinculada a dos dragones, Tairn y Andarna, con el sello de manipulación de rayos es la jinete en potencia más poderosa de su generación, además está atada y enamorada a Xaden Riorson, porque sus dragones son pareja. Xander a su vez, jinete ya graduado muy poderoso, es un marcado, porque su padre se rebeló años antes y todos los descendientes de aquellos nobles rebeldes, fueron obligados a entrar en el cuadrante de jinetes de Basgiath.
En Alas de hierro ocurren tantas cosas, algunas tan rocambolescas, que hay muy poco que pueda decir sin desvelar algo fundamental de la trama.
Solo una aclaración, por si a alguna os pasa como a mi en la lectura, que a lo mejor es una tontería que solo me ha pasado a mi. Signar como palabra no existe, y se usa mucho en la novela, para referirse a cuando Violet habla con su amiga Yesenia del cuadrante de escribas. Pues aunque sabía que hablaba en lenguaje de signos, tardé unos cientos de páginas en caer en la cuenta de que con signar, se estaba refiriendo la autora a hablar con signos, ¿increíble? Ea, pues así soy yo. En resumen, si queréis pasar un buen rato leyendo, os recomiendo Alas de hierro de Rebecca Yarros, pero teniendo en cuenta claro, que lo más sensato para entenderlo todo bien, es comenzar por el primer libro de la Saga Empíreo.



