Un colegio en Granada que es maravilloso, referente de diversidad y enriquecimiento cultural.
Estaba yo hablando poco de Educación, y al fin y al cabo soy maestra. Andaba indagando por la superficie de Internet hace unos días, cuando se me juntaron frente a los ojos, cansados ya de leer bulos y ver bailes tontos, las palabras: colegio, diversidad y extranjeros, y me dije que quizá ahí había algo interesante que descubrir. No me equivocaba.
El CEIP Las Gaviotas en La Herradura, Almuñécar cuenta con alumnas y alumnos de 26 nacionalidades diferentes.
Me parece necesario hablar de esto, desde este, mi pequeño expositor al mundo. En un mundo, el actual, donde prevalecen los discursos de odio al extranjero y al diferente, donde algunos que hacen mucho ruido, porque detentan el poder, quieren hacernos creer que lo aceptable es la uniformidad de criterios, que el racismo, la xenofobia, el transformismo o la homofobia, son discursos, aceptables, es obligación considero, de quienes sabemos que se equivocan, exponer nuestra postura con moderación y buen criterio. Es nuestra obligación cargar las tintas digitales contra la ola reaccionaria que asola el mundo exponiendo cosas como del que os vengo a hablar, el del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria, Las Gaviotas, en La Herradura, Almuñécar, provincia de Granada, donde un 30 % del alumnado son niñas y niños de 26 países.
Los que me conocen saben, que fui una niña privilegiada, de Colegio del Opus, nada menos, el colegio público no lo pisé y estudié el Grado en la Universidad Católica, privada y el Máster en el CEU, privado también. Hasta tuve yo misma un Centro de Educación Infantil monísimo que el COVID me cerró, privado también. Algo concertado hubo, pero vengo a querer decir que cachorra de la privada, defiendo y alabo la educación pública en nuestro país, no porque tenga ningún resquemor ni crítica enquistada hacia los centros en los que me formé, que no es el caso en absoluto, sino porque es muy loable y muy para sentirnos orgullosos todos, de que parte de nuestros impuestos, acaben en la educación de todas y todos con independencia de sus recursos.
Estudié ya lo he dicho, en un colegio femenino de un grupo ultraortodoxo cristiano, pero soy feminista, liberal y de amplia tolerancia, y aunque trato de respetar y comprender cualquier postura ideológica o planteamiento político, como me gustaría que pasase con los míos, lo cierto es que me resulta muy difícil, casi imposible a decir verdad, entender aquellos que entre otras cosas rechazan al extranjero. ¿Quién es ese otro? ¿Acaso no es tan humano como tú? Sí, ha nacido en Senegal, en Gambia, Ecuador o Pakistán, ¿y qué? No tiene nada que ver, como muchos se llenan la boca en decir, con que no vaya a haber trabajo para todos, eso es solo la excusa útil en la que enmascarar el racismo y la A con que no vaya a haber trabajo para todos, eso es solo la excusa útil en la que enmascarar el racismo y la agorafobia, el odio al color de piel que se aleja del blanco. Lo vimos claro en la crisis migratoria que subsiguió a la invasión de Ucrania. Ahí fuimos todos muy humanitarios, porque esos extranjeros, que oían como huyen los africanos, asiáticos o latinos, eran blancos y rubios y en general traían dinero. No nos molestan los extranjeros, nos molestan los pobres, los morenos, los que son diferentes y necesitan nuestra ayuda. Nos sobran recursos a la vista de la cantidad, de por decir algo, alimentos que destruimos cada año, pero repartirnos 4000 niñas y niños menores solos, que han llegado a España en patera, huyendo de a saber qué, es un problema político, tremendo. El problema es que son negros, si fuese ucranianos no solo no habría problema, es que me atrevo a decir que fletaría haríamos aviones para ir a recogerlos, espera, ¿eso no ha pasado ya?
Me he desviado del tema, se me disculpe pero se me enciende un poco la sangre. Volviendo al CEIP Las Gaviotas, es un colegio público de 304 alumnas y alumnos este curso 2024/2025, de entre tres y 12 años, de los cuales 80 son extranjeros. Cada día, esos tres centenares de alumnas y alumnos llegan y se desarrollan, en un ambiente donde la diversidad es la norma y el enriquecimiento cultural, un maravilloso añadido, que se ha sabido poner en valor.
El CEIP Las Gaviotas es un Colegio Público, donde el mundo entero cabe en una sola clase.
Estamos en un lugar privilegiado, un sitio de paso para muchas familias extranjeras. Que vienen, pasan uno o dos años y se van. Esto crea un ambiente de constante intercambio cultural.
Esto decía Eduardo Novo, jefe de estudios del colegio, muy orgulloso de su escuela, en una entrevista en marzo al Periódico Ideal. En el colegio decían también, tienen niñas y niños: italianos, suecos, españoles, israelíes, neerlandeses, estadounidenses, marroquíes, británicos, eslovacos, rumanos, emiratíes, alemanes, cubanos, ucranianos, polacos, indios, senegaleses, argentinos, lituanos, chilenos, checos, hondureños, chinos, franceses, jordanos, venezolanos y belgas. 26 países distintos y España.
Para superar las evidentes barreras que una comunidad educativa tan heterogénea supone, el colegio ha recurrido a metodologías activas y proyectos innovadores. Uno de los pilares de su modelo pedagógico es el proyecto: Aprender más allá del aula, una iniciativa que se aleja de la forma de enseñar habitual y fomenta el aprendizaje a través de talleres prácticos.
Teresa Ronda es tutora del aula de 4 años A y dice: los niños, después de una asamblea inicial para tranquilizarse y organizarse, trabajan por estaciones, eligiendo actividades en diferentes rincones de la clase, lo que les permite aprender de forma autónoma y práctica. En infantil han eliminado los libros de texto y trabajan la Metodología Montessori . Son aulas de 12 niñas y niños de seis países. En primaria la metodología sigue la misma línea, pero con un enfoque más amplio: talleres de creatividad, experimentos científicos, cocina, cine y pensamiento crítico.
Ellos están orgullosos y muchos lo estamos con ellos, porque es para estarlo. Maravilloso Colegio donde no solo se educa, sino que transforma en su escala, un mundo en el que las fronteras más que proteger dividen, enseñándoles a estas niñas y niños, en concreto, al entorno social del centro y a todos los que tenemos conocimiento de su actividad, que la diversidad y la integración sin duda no son lo más fácil, pero es posible, es imprescindible, es necesario, es justo y es lo correcto. ¡Enhorabuena!
Señorita Gloria Dixit



